lunes, 26 de septiembre de 2011

Rescatan libro inédito de Carlos de Rokha, el poeta maldito de la familia




El Orden Visible II, poesía de Carlos de Rokha. Editorial Multitud, 189 páginas

Rescatan libro inédito de Carlos de Rokha, el poeta maldito de la familia

Por Roberto Careaga C.
La Tercera, Viernes 5 de Agosto de 2011


Después de la muerte de su madre, en 1951, el poeta Carlos de Rokha inició una rutina: cada cierto tiempo ingresaba al Hospital Siquiátrico, en Recoleta. "Me retiro a mis palacios de invierno", anunciaba. El hijo mayor del poeta Pablo de Rokha vivía en altos y bajos. Duros bajos. Medicado por su siquiatra, era parte de la escena literaria chilena de la época y frecuentaba a los surrealistas del grupo La Mandrágora, a Eduardo Anguita, a Jorge Teillier y a Enrique Lihn, entre otros. Internado, no detenía su caudal poético. Por el contrario, el resto de los internos eran sus cómplices: "Verde vejiga", pedía, y un paciente se acercaba con la pintura de ese color. Los entrenaba para que fueran sus ayudantes.

Una mezcla de pastillas y alcohol acabó con la vida de Carlos en 1962. Tenía 42 años y ya pintaba para leyenda. "Era el único que se ajustaba al orbe de los valores surrealistas", decía Lihn hablando de la poesía chilena, mientras Anguita lo llamaba "iluminado" y Mahfud Massis lo consideraba un "poeta sin redención posible". Antes de su muerte, Carlos publicó Cántico profético al primer mundo (1944) y el Orden visible (1956). Póstumos aparecen Memorial y llaves (1964) y Pavana del gallo y el arlequín (1967). Por años, ha corrido la historia de los inéditos del hijo de De Rokha y ahora son publicados.

En el marco del nuevo impulso de la editorial Multitud, el sello creado por Pablo de Rokha, la Fundación que lleva el nombre del clan, con apoyo del poeta Galo Ghigliotto, puso en librerías cuatro títulos de la familia. Tres son reediciones de libros desaparecidos: Acero de invierno y la autobiografía El amigo piedra, de Pablo, y Oniromancia, de su esposa Winett. La novedad es el segundo volumen de El orden visible, inédito de Carlos.

Según cuenta Patricia Tagle, directora de la Fundación De Rokha, su tío Carlos dejó una gran cantidad de textos inéditos. Todos perfectamente ordenados: en cuadernos Torre, están sus poemas escritos en una letra precisa y limpia. También están las instrucciones para ensamblar el segundo tomo de El orden visible. Y las de un tercero, que se publicará próximamente.

Este nuevo libro está compuesto por poemas escritos por Carlos de Rokha entre los 25 y 30 años. Plagado de imágenes surrealistas, sólo comparte con la voz de su padre la vocación por la desmesura. Relato de un viaje, luminoso, pero sobre todo trágico, los poemas bordean constantemente la muerte. Anotó el autor: "Estoy herido, amigos. Herido de surtidores mágicos cuyas anunciaciones me desvelan".

La poesía de Carlos iba a modificarse con los años, pero no perdería la intensidad ni su cercanía con la tragedia. "Surrealista en esta puro", como le decía Lihn, Carlos ganó en 1961 y 1962 el Premio Municipal de Poesía. Por esos años, la vida diaria andaba mal. No era raro que amenazara con suicidarse. Entraba y salía del siquiátrico, hasta donde Patricia Tagle le llevaba casi todos los días comida hecha en casa. El 29 de septiembre de 1962 mezcló alcohol y pastillas. Nunca quedó claro si quería suicidarse.

Para Pablo de Rokha fue un duro golpe. "Perdóname el haberte dado la vida", escribió el líder del clan en Carta perdida a Carlos de Rokha. Seguía así: "Mi sombra rugiente te hacía daño, te hería, te envenenaba a ti, tan alto y bueno como eras, porque los poetas como tú y yo, no deberíamos ser hijos de nadie, padres de nadie". La tragedia no abandonó a la familia: seis años después se mató otro hijo, Pablo, y a los pocos meses el autor de Epopeya de las comidas y bebidas de Chile se suicidó.

Con el mismo sello Multitud, próximamente publicarán otro título del patriarca (Jesucristo) y rescatarán toda la obra del clan. "Lo que me queda de vida pienso dedicarlo a publicar libros y mostrar cuadros. Es mi proyecto de vida", dice Patricia Tagle.

* * *

Carlos de Rokha: Nacido en 1920 como Carlos Díaz Anabalón, era el hijo mayor de Pablo y Winnét de Rokha (sus verdaderos nombres eran Carlos Díaz Loyola y Luisa Anabalón). Admirador del poeta maldito francés Arthur Rimbaud, fue el miembro más joven del grupo surrealista La Mandrágora. Con sus libros Memorial y llaves y Pavana del gallo y el arlequín, ganó dos veces el Premio Municipal de Poesía. Afectado de esquizofrenia, entraba y salía del Hospital Siquitátrico. Muere en 1962 por una sobredosis de fármacos y alcohol.



jueves, 9 de junio de 2011

PABLO DE ROKHA Y EL ABORTADO CONGRESO DE ACADÉMICOS DESLENGUADOS

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PABLO DE ROKHA Y EL ABORTADO CONGRESO DE ACADÉMICOS "DESLENGUADOS"

por José G. Martínez Fernández.


El terremoto que afectó a Chile en febrero de 2010 abortó el V Congreso Internacional de la Lengua Española que se iba a hacer aquí en marzo del año pasado.

Bajo la batuta de la ex gobernante y la ex Ministro de Cultura de Chile, ya se habían dispuesto más de 600 millones de pesos para que los Académicos de la Lengua saborearan sus buenos caldillos y otras exquisiteses "made en Chile"; se tendieran en colchones Rosen, en sábanas de tela italiana, allí en los magníficos hoteles que iban a albergarlos.

Junto a las comilonas se iban a dar los mejores tragos de Chile (al que los "rotos" de este país no tienen derecho) a los deslenguados maestros de la Gramática y la Ortografía de toda Hispanoamérica acompañados de las autoridades chilenas y de reyes, príncipes, reinas y princesas; todos de muy buenos paladares.

Eran más de 200 los invitados a la gran farra en la cual me habría gustado ver aparecer a García Márquez con su bomba idiomática haciéndola explotar ante todos allá en Valparaíso.

¿Cuánto se iba a hacer por "mejorar" nuestro idioma? ¿Qué más se puede hacer por ella? ¿Acaso no es el pueblo hispanohablante el que crea los nuevos términos y hace mucho más que esa pandilla de señores que valen hongo en las Academias?

Bien recuerdo que cuando escribía en Las Últimas Noticias -que se redactaba en su mayor parte en el mismo edificio en que estaban El Mercurio y la Segunda, allá en calle Companía- existía un caballero encargado de impartir clases de corrección idiomática a ciertos periodistas, y que era un tipo brillante en sus conocimientos de nuestra vapuleada lengua. A ese personaje JAMÁS la Academia Chilena de la Lengua le permitió su ingreso porque dicho señor no tenía un título universitario.

Así no más las cosas.

Ese Congreso que se iba a hacer en Chile no era más que otra excusa como los expuestas en otros países de este continente de venas aún sangrantes, para que los "líderes políticos" y los Académicos se sirvieran los mejores platos, recorrieran las mejores playas y los más ampulosos sectores, ya que la autoridades chilenas jamás muestran a sus visitas las poblaciones La Victoria, la Pablo de Rokha, la Bandera y tantas otras esquilmadas por el yugo de una prensa servil al más puro neoliberalismo.

En el abortado encuentro se iba a rendir homenaje a cuatro poetas chilenos importantes.

Todos de alto nombre y valía: Neruda, Mistral, Gonzalo Rojas y Parra...pero se habían olvidado del creacionista mujeriego que fueHuidobro y de toda la innovación que su verbo poético supone para la lengua del injuriado viejo Cervantes.

Y también no habían considerado a Pablo de Rokha...

¿Por qué? ¿Acaso la poesía de Pablo de Rokha no representa la "bajeza lingüística" para los educados Académicos? ¿Cómo mostrar la poesía de quien atacó al Poder y a sus sirvientes con un lenguaje lleno de furia y demarcado totalmente de los signos de esos Académicos retrógrados que no saben que Pablo fue aplaudido por el gran León Felipe?

Y si los Académicos -concurrentes al Congreso de la Farra y la Farsa- hubieran sabido que en la población que lleva su nombre vive una "chusma inconsciente e inculta", ¿que hubiesen pensado?.

Sí, pero las autoridades locales se hacen las bobas al no querer saber que ello ocurre porque el maldito sistema capitalista que nos engendró, también engendró esos hechos. Todos los tipos de miseria que tocan a los más pobres.

Además: ¿qué hubieran dicho al saber que los restos de Pablo de Rokha, junto a su dulce Winétt, están amontonados en un solo nicho del Cementerio General?

Acallar el nombre de este gran poeta en dicho Congreso era obvio.

La ex-Ministra de Cultura y su Jefa, la ex-Presidenta, tienen que haber pensado: Pablo de Rokha es un gran poeta, pero llevar a los invitados a conocer su tumba los hubiera sorprendido a todos.

Por otro lado: ¿cómo mostrarle sus poemas a esos estudiosos revestidos de ternos y corbatas de primera y a las princesas cubiertas de pieles compradas a costa del impuesto de millones de trabajadores?

Menos aún siendo ellas damas atadas a un lenguaje paralítico y adornado de chucherías.

Claro. No lo iban a hacer. El lenguaje del gran aeda es un lenguaje descarnado, lleno de furia, de sangre y de dolor; de todas las angustias manifestadas por el bardo suicidado por una pandilla de mediocres que, junto a Alone, durante años le robaron el Premio Nacional de Literatura para dárselo a los Samuel Lillo, los Guzmán Cruchaga y otros enanos de la poesía nacional; enanos porque no alcanzan ni al pie a de Rokha, quien debió esperar su tiempo final para obtener lo que merecía desde veinte años antes.

Pero el Congreso, por ese dolor enorme de Chile (el terremoto) se suspendió.

De los 600 millones a gastar se cancelaron IGUAL más de 400 millones.
Sacaba la cuenta que esa suma alcanza para 40 casas de gente que, entonces, esperaba la casa básica propia.

Y el dinero se gastó porque habían contratos que había que cumplir...
Al fin y al cabo la plata es de todos los impuestos que -desde los cielos del Poder- impone a los ciudadanos de Chile el Estado amorfo que nos rige.

¿Para qué necesitamos Congresos de la Lengua?

¿Acaso durante siglos no nos hemos desarrollado solitos, sin que ningún viejillo, como nosotros, nos venga a decir que hacer con la lengua que nos empezaron a meter hace medio milenio?

Yo recuerdo a un Académico que trabajaba en Las Últimas Noticias y me decía que la canción popular carecía de valor por la pobreza de sus letras...

De Académico tenía que ser no comprender que hay gentes y gentes que viven una diversidad cultural que para ellos es importante y que para la mayoría de los Académicos de la Lengua conforman una estupidez: el señalado cantar popular, el fútbol, etc.

Cosas que pertenecen a la cultura y a la cultura en general. El cantar popular, el fútbol y otras múltiples manifestaciones populares son expresiones culturales de nuestro pueblo.

No nos vengan ellos a decir que esto es pobre, que esto es malo...si lo malo es que piensen en comilonas y paseos a playas cerradas para los pobres, pero abiertas a sus ojos de serviles de lo establecido ranciamente, como sus conciencias.

Y, aunque los hechos ocurrieron hace poco más de un año, siguen vigentes por Pablo de Rokha, por Vicente Huidobro, por todos los grandes poetas de Chile y por la evidente falta de tino de la Academia de la Lengua.


jueves, 28 de abril de 2011

Pablo de Rokha Canto del Macho Anciano - Música: Ocho bolas



Viviendo del recuerdo, amamantándome
del recuerdo, el recuerdo me envuelve y al retornar
a la gran soledad de la adolescencia,
padre y abuelo, padre de innumerables familias,
rasguño los rescoldos, y la ceniza helada agranda
la desesperación
en la que todos están muertos entre muertos,
y la más amada de las mujeres, retumba en
la tumba de truenos y héroes
labrada con palancas universales o como bramando.

¿En qué bosques de fusiles nos esconderemos
de aquestos pellejos ardiendo?
porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando
lo hicimos todo, lo quisimos todo,
lo pudimos todo y se nos quebraron
las manos,
las manos y los dientes mordiendo hierro con
fuego;
y ahora como se desciende terriblemente de
lo cotidiano a lo infinito, ataúd por ataúd,
desbarrancándonos como peñascos o como caballos
mundo abajo,
vamos con extraños, paso a paso y tranco a tranco
midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
y de ahí entonces la prudencia que es la derrota
de la ancianidad;
vacías restan las botellas,
gastados los zapatos y desaparecidos los amigos
más queridos, nuestro viejo tiempo, la época
y tú, Winétt, colosal e inexorable.

Todas las cosas van siguiendo mis pisadas
ladrando desesperadamente,
como un acompañamiento fúnebre, mordiendo
el siniestro funeral del mundo, como
el entierro nacional
de las edades, y yo voy muerto andando.
Infinitamente cansado, desengañado, errado,
con la sensación categórica de haberme equivocado
en lo ejecutado o desperdiciado
o abandonado o atropellado al avatar del
destino
en la inutilidad de existir y su gran carrera
despedazada;
comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo,
el suicida que apostó su destino a la baraja
de la expresionalidad y lo ganó perdiendo
el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da
categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo
de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros, el vagabundaje y
la retreta apolillada en los extramuros.

Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo
siempre y el vendaval desenfrenado que
yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!

A la manera de la estación de ferrocarriles,
mi situación está poblada de adioses y de ausencia,
una gran lágrima enfurecida
derrama tiempo con sueño y águilas tristes;
cae la tarde en la literatura y no hicimos lo que
pudimos,
cuando hicimos lo que quisimos con nuestro pellejo.

El aventurero de los océanos deshabitados,
el descubridor, el conquistador, el gobernador
de naciones y el fundador de ciudades
tentaculares,
como un gran capitán frustrado,
rememorando lo soñado como errado y vil
o trocando en el escarnio celestial del
vocabulario
espadas por poemas, entregó la cuchilla rota del
canto
al soñador que arrastraría adentro del pecho
universal muerto, el cadáver de un conductor
de pueblos,
con un bastón de mariscal tronchado y echando
llamas.

El "borracho, bestial, lascivo e iconoclasta" como el
cíclope de Eurípides,
queriendo y muriendo de amor, abrasándola
a la amada en temporal de besos, es ya nada más
que un león herido y mordido de cóndores

Caduco en la "República asesinada"
y como el dolor nacional es mío, el dolor popular me
horada la palabra, desgarrándome,
como si todos los niños hambrientos de Chile fueran
mis parientes;
el trágico y el dionisíaco naufragan en este enorme
atado de lujuria en angustia, y la acometida
agonal
se estrella la cabeza en las murallas enarboladas de
sol caído,
trompetas botadas, botellas quebradas, banderas ajadas
ensangrentadas por el martirio del trabajo mal
pagado;
escucho la muerte roncando por debajo del mundo
a la manera de las culebras, a la manera de las
escopetas apuntándonos a la cabeza, a la
manera
de Dios, que no existió nunca.