miércoles 7 de octubre de 2009

Notas Biográficas: PABLO DE ROKHA


PABLO DE ROKHA Notas Biográficas.

Nació con el nombre de Carlos Díaz Loyola el 17 de octubre de 1894 en Licantén, provincia de Curicó. Estudia en la Escuela Pública de Nº 3 de Talca (1901).Posteriormente desde 1905 a 1911 estudia en el Seminario Conciliar de San Pelayo de Talca. Escribe para los periódicos La Razón y La Mañana. Se gana la vida con la compra y venta de productos agrícolas. Entre 1922 y 1924 reside en San Felipe.Luego se traslada a Concepción y funda la revista Dínamo.Es candidado a diputado por el Partido Comunista. Trabaja en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile. Escribe en el diario La Opinión. En 1939 inicia la publicación de la revista Multitud. En 1943 el Presidente Juan Antonio Ríos "le extiende al poeta un nombramiento para realizar una extensa gira por el continente americano". (Naín Nómez).La gira abarcó 21 países.

Em 1965 recibe el Premio Nacional de Literatura.

Muere el 10 de septiembre de 1968.

El Hombre

Pablo de Rokha era un hombre fornido, exhuberante, dado al placer de las comidas y del vino. Carecía, a veces, de las maneras que en la sociedad pasan por buenos modales. No tuvo muchos amigos, sino más bien abundaban los contrarios. Era apasionado, categórico, muy político. La política fue uno de los instrumentos favoritos que usó en su vida, tanto en la contingencia como en la poemática. Esto también lo descartó de ciertos cenáculos y su lucha literaria fue solitaria.

Vendía sus libros personalemte, recorriendo el país.

Era una personalidad complicada y conflictiva. Es lo que siempre dijeros sus contrincantes.Entendido sólo en el círculo de sus adeptos e íntimos.

Al igual que su hijo Carlos, terminó suicidándose.

El poeta

No concitó precisamente el entusiasmo, entre los críticos chilenos, la poesía de Pablo de Rokha. La gran mayoría lo atacó ferozmente , descalificando su tarea literaria. Los menos, aplaudieron.

El poeta fue, como Vicente Huidobro, un bardo rupturista en la poemática chilena y eso, por cierto, no siempre hace coincidir los aplausos. Sus primeras obras , al igual que las de Pablo Neruda y Gabriela Mistral, no fueron bien recibidas y gran parte de su trabajo careció de estudios profundos que examinaran y esclarecieran su quehacer.

No es fácil leer a Pabo de Rokha.

Hay en él un tremendismo que choca a ciertos espíritus, su persona irradiaba un apasionamiento que rompía con los esquemas, además que costaba mucho separar hombre y poeta, específicamente en sus inumerables polémicas con los poetas chilenos Neruda y Huidobro, además de la mayoría de los comentaristas literarios. En verdad, arremetió contra todos. Entonces, dificultaba el entendimiento.

Entre los escasos trabajos que existen en torno a su poesía, destacamos, sin duda, la de Naim Nómez, de la cual extractaremos algunos párrafos que nos han parecido interesantes y ayudarán a su comprensión.

En sus primeros libros "permanece la visión de YO angustiado, intensificada por la soledad y la pena, que fluctúa entre la aspiración tradicional de carácter romántico-metafìsico y un deseo de insertarse en la vida concreta y los sufrimientos cotidianos...

Desde 1930 se inicia un nuevo ciclo en la obra poética que se caracteriza por el contenido social y bíblico.. ...La poesía rokhiana se vuelca en la defensa de la democracia, el socialismo y el antifacismo...

...El poeta intentó con su obra la gran tarea de crear una escritura que fuera capaz de equipararse a la complejidad de lo real en todas sus dimensiones: políticas, éticas, sicológicas, sociales, económicas, religiosas, filosóficas, afectivas. La escritura poética como producción imaginaria se convierte en representación histórica y social de la realidad, sin perder de vista su proyeccción como utopía liberadora, ligada a la conciencia y a la praxis. La escritura rokhiana es asi la aspiración a convertir el lenguaje poético en un paradigma que mueva los sentimientos, los pensamientos y las acciones del pueblo."

Si Pablo de Rokha pretendió convertirse o soñó o lo pensó en el poeta popular de Chile, no lo consiguió. Antes que él y más que él hubo otros que le aventajaron en el fervor y favor popular.

¿Por qué?, ¿en qué fracasó?,¿por qué su mensaje no fue aprehendido por la masa a la que pretendidamente siempre se dirigió, dado su carácter de poeta del pueblo?.Por un lado, conspira su estilo denso. Por otro, los motivos son enrevesados y hasta oscuros. Todo ello más otros factores hacen poco accesible su poesía al común. En definitiva es materia para el análisis y la reflexión.

LIBROS PUBLICADOS

- Versos de infancia.1916

- Sátira.1918

- Los Gemidos.1922

- U.1926

- Heroísmo sin alegría.1927

- Suramérica. 1927

- Satanás. 1927

- Ecuaciòn. Canto de la fórmula estética.1929

- Escritura de Raimundo Contreras. 1929

- Jesucristo.1937

- Moisés.1937

- Gran Temperatura.1937

- Cuarenta y un poetas jóvenes de Chile. 1943

- Arenga sobre el arte.1949

- Fuego Negro.1953

- Antología (1916-1953).1954

- Neruda y yo.1955

- Idioma del Mundo.1958

- Genio del Pueblo.1960

- Acero de Invierno.1961

- Canto de fuego a China Popular.1963

- Estilo de Masas.1965

- Mundo a mundo.1966

- Poemas rimados o asonantados.1966

- Tercetos dantescos a Casiano Basualto.1966

- Mis grandes poemas.1969

- Antologìa poética.1972

- Epopeya de las comidas y las bebidas de Chile.1986

- Nueva Antología.1987

-El amigo Piedra.1990.


sábado 19 de septiembre de 2009

El folletín del diablo: Prólogo.

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martes 8 de septiembre de 2009

U.S.A Company


sábado 5 de septiembre de 2009

El "Págueme" en la cuitada vida de Pablo de Rokha



El "Págueme" en la cuitada vida de Pablo de Rokha


por Filebo

¿En qué mes de 1894 nació, al fin, Pablo de Rokha? ¿El 25 de noviembre, como sostiene su biógrafo Fernando Lamberg, o el 17 de octubre, como afirma Lukó de Rokha, hija del poeta? En el primer caso, De Rokha sería sagitario. En el segundo, sería libra. Pablo de Rokha tenía mucho más aspecto de sagitario que de libra. Pero dejemos de lado las supersticiones zodiacales para abordar el tema de las costumbres.

La vida de Pablo de Rokha no discurrió exactamente en un lecho de rosas. Con más exactitud, discurrió en un lecho de rocas. El apellido Rokha, dicho sea de paso, que adoptó en su juventud en reemplazo de su nombre civil no podría traducirse por lo que él deseaba o sugería pues, en vez de “roca”, Rokha vendría a significar “roja”. Tendríamos así que Pablo de Rokha no sería sino Pablo de “Roja”. Gracias a los desvelos de gente juiciosa como Naín Nómez (no Laín Gómez), Juan Pablo del Río y otros, la obra de Pablo de Rokha, uno de los tres o cuatro grandes de la poesía chilena de todos los tiempos, es desenterrada en estos días del panteón en que la sepultó la ingratitud de una época ante el asombro y el interés de los más jóvenes.

Según José de Rokha, hijo del autor de ‘‘Morfología del espanto”, en su mayor parte las anécdotas que salpican el itinerario del poeta pertenecen de hecho al género de la fábula. En explicación pública de lo que fue la vida en familia del poeta, acontecimiento verificado en la Sala América de la Biblioteca Nacional, el pintor José de Rokha afirmó que en la apreciación anecdótica del poeta desbarran por igual los especialistas en ditirambos y los maestros en diatribas. De acuerdo con sus palabras, Pablo, su padre, estuvo lejos de constituir el valentón algo megalómano que pretendieron destacar algunos. Como padre de familia, integrante él mismo de un elenco de 22 hermanos, con algunos de los cuales cortó amarras ya a horas del alba, no le fue fácil parar la olla cotidiana sin mengua del ropaje de arrogancia con que suele vestirse el trasformador del mundo. Cuesta muchísimo, en suma, vivir al mismo tiempo la fase de la creación poética y la fase del hombre que provee el sustento ordinario de los suyos.

En efecto, la lucha por los garbanzos de que hablan los españoles exhibe caracteres notablemente prosaicos. La lucha por la poesía llevó por lo común a los líridas antiguos a practicar una suerte de celibato. Si la Mistral y Neruda se hubieran llenado de hijos (Pablo de Rokha fue padre de nueve), es seguro que el destino de ambos habría mostrado líneas menos nítidas. Hombre pobre, no pobre hombre -“caballero proletario”, como le gustaba definirse-, Pablo de Rokha concebía la existencia al modo de un combate descomunal o colosal contra las impías fuerzas del filisteismo.

José de Rokha recordó sus horas de niñez pasadas en una casa modesta de la modesta calle Caupolicán, al otro lado del Mapocho. Allí se probó que el escritor es una institución virtualmente incapacitada para ganar plata. Las necesidades apremiantes obligaban al padre a recurrir a los servicios de la agencia de empeño (a cargo por lo general de un paisano español) situada en las cercanías. Había tiempos en que el viaje de los niños a la agencia de don Miguel, don Pepe o quien fuera, resultaba trajín diario. Don Miguel o don Pepe ostentaban la conducta de un hidalgo. Subían los valores de la prenda en oferta para servir mejor al poeta en apuros. De esta forma, yendo y viniendo, la vajilla de ochenta piezas de cristal se redujo a un lotecito de veinte. El caballero de la agencia de empeños seguía prestando el dinero como si se tratara del lote de ochenta.

Lo más doloroso se produjo cuando el padre pidió a José que fuese a empeñar el más hermoso par de zapatos de la casa: los zapatos que usaba precisamente Pablo y que, con verdadero amor, lustraba el propio José soñando acaso en un futuro de pintor brillante. Aquellos zapatos, tasados a ojo de niño por José en la posibilidad de un préstamo de 12 pesos, no lograron sacar en la realidad ni uno más que siete.La desilusión invadió al muchacho.

Pero todo eso no era terrible en comparación con el pavor que infundía un personaje de moda en dichos lugares y que no figuró jamás en nuestros libros: el “Págueme”. Según José de Rokha, el “Págueme” era un auténtico fantoche o cocoliche de carne y hueso, un mastodonte de hombre, vestido con ropa de etiqueta y tarro de pelo. Este fantoche llegaba a la puerta de una casa y profería el enorme grito de batalla: “Fulano de tal, págueme”. La insolencia y la vergüenza anonadaban a los moradores. Armado por los comerciantes del barrio, el “Págueme’’ hallaba escasa resistencia entre los vecinos que mantenían deudas insolutas.

La mañana en que el “Págueme” llegó a la casa de Pablo de Rokha presagió rayos y tormentas. Por las ventanas aparecieron ojos fijos. En ese mismo instante José de Rokha observó la trasfiguración de su padre. Al estentóreo e impudoroso bufido de “Págueme”, Pablo de Rokha se colocó con otro grito más sonoro, delante del agresor vestido de etiqueta. El poeta arrebató el báculo de que se acompañaba el cobrador disfrazado y dándole golpes en las piernas lo exhortó a la fuga.

El derrumbe bochornoso del “Págueme” desacreditó en el comercio del lugar tan indigno procedimiento de cobranza. Ello no permitiría librar de cuitas la difícil vida del poeta, pero al menos lo autorizaría a decir que había derrotado a un enemigo fantástico.


Escritos inéditos de Pablo de Rokha

Las Últimas Noticias / Lunes 12 de abril de 1999

por Filebo


Con Pablo de Rokha no había nada más dificil que ser objetivos...
Como él casi nunca lo era...
Naín Nómez, que, según nuestros datos, no alcanzó a conocer personalmente a Pablo de Rokha, ha llevado su adhesión a la memoria literaria del controvertido maestro del vanguardismo literario
en Chile al ejercicio del albaceazgo.

No deja escrito inédito de Pablo de Rokha sin revisar. De esta búsqueda prolija, según se lee en un semanario santiaguino, ha extraído tres libros: “Infinito contra infinito", “Cuero de diablo” y “Rugido de Latinoamérica”.

Entre paréntesis, existe un libro muy sólido de Guillermo Blanco titulado “Cuero de diablo”. Se trata de una perdurable colección de cuentos que Zig-Zag publicó en 1966.

De acuerdo con la crónica que relata las exploraciones de Nómez por los registros inéditos del autor de “Idioma del mundo”, “... no todo lo que escribió De Rokha durante los años 1967 y 1968 saldrá a la luz en la nueva publicación. Nómez reconoce que existe mucho material secundario (fue un escritor prolífico, autor de 38 volúmenes) y hay varias páginas de diatribas contra personajes de la época, aparte de su pública y mutua animosidad con Pablo Neruda. Por ejemplo, se expresa con
virulencia respecto del conocido crítico Hernán Díaz Arrieta (Alone) ...”

“A Alone lo trata de homosexual, lo que para De Rokha era un insulto importante. Lo acusa de haberse vendido a Neruda y a muchas otras cosas, ya sea (o fuese, ¿no?) por dinero, fama o
status.. .”

Recordamos cierta expresión que usaba Carlos Droguett para descalificar al Neruda de los años 60: “Ya está recalentando comida”. Escarbar en los postreros archivos de un maestro que ha escrito en abundancia y que ha publicado en abundancia, si es por traer a colación la imagen culinaria de Carlos Droguett, es como querer matar el de Rokha hambre con el raspado de la olla. A nuestro juicio es allí donde no debe acceder nunca el exégeta.

Para nosotros, que mantuvimos una leal amistad con Pablo de Rokha, amistad que nos permitió compartir la charla llena de franqueza alrededor de un sabroso guiso llamado chanfaina, la
aparición de las Memorias resultó una novedad absoluta por lo inesperada.

Nunca imaginamos a De Rokha escribiendo memorias. Pues bien, la presencia del poeta y
profesor Nómez en los cotos de la descendencia de Pablo de Rokha hizo posible el milagro de reunir páginas dispersas que parecían inarticuladas y que a la postre constituían la historia personal
del gran vate contándose a sí mismo.

Como decíamos al comienzo, la objetividad no era el signo de mayor fortaleza de Pablo de Rokha. Con él, frente a él, inevitablemente había que tomar partido. En forma curiosa, el día de 1965 en que celebró en su casa la obtención del Premio Nacional de Literatura, de su extenso comistrajo gozaron por igual amigos y enemigos. A vuelo de pájaro calculamos en una veintena el número de sus detractores que comían y bebían a expensas del hombrón generoso.

Eso tenía Pablo de Rokha: muy de capilla o fanático en sus posturas literarias, pero completamente manirroto en sus manifestaciones de amor por el prójimo. Ese día del Premio Nacional, era él, Pablo de Rokha, el primero en saber que su modesto y amable hogar de la calle Valladolid, en La Reina, era visitado en simpática algarabía por tenaces oponentes de antaño.

En nuestra mesurada opinión, donde hay un trabajo de fondo que exige la comparecencia de voluntariosos rokhianos es en las páginas de la revista “Multitud”. En esas páginas, Pablo de
Rokha, con este nombre o con algún otro seudónimo, escribió ensayos notables, tanto en el campo de la crítica como en el de la polémica. Reunir en un volumen tales ensayos daría lugar a un nuevo libro de la mejor vena del autor de “Arenga sobre el arte”.


domingo 30 de agosto de 2009

OCEANÍA DE VALPARAÍSO


O los “porteños” son todos marinos, o los marinos son todos “porteños”, o las marinerías
dan la tónica a la fisonomía litoral, a las iglesias, a los prostíbulos, a las tabernas, a los patíbulos, al sol, a las cocinerías, a las pescaderías, a las borracherías, a las niñas bonitas que parecen damajuanas de porcelanas azul o guitarras o botellas de oro o tinajas de los abuelos, los bisabuelos, los tatarabuelos de Pomaire, acumuladas en la tonada nacional, el mar, el mar, el mar de Valparaíso, camina por los barrios y las bodegas, tuteándose, de hombre a hombre, con los trabajadores portuarios o los nortinos licoreados que “andan en tomas”, y las ropas tendidas son banderas o “claveles del aire” en los cordeles del proletariado creador de hogares, los cachureos-comercios ardiendo y saliendo de lo oceánico tentacular de tu escultura, como de los sargazos y los naufragios, o de antiguas batallas perdidas.
y los Mercados son puertos navieros del barrio de “El Cardonal” o de “La Aduana”,
anclados y atravesados de puñaladas, canciones y emigraciones.
como Marsella o Barcelona o Venecia o Liverpool o Nueva York, la gran ciudad podrida,
o Shangai, la gran ciudad heroica y progenitora, u Odessa o a la manera de la Babilonia de Nabucodonosor, en la que marranos de carne o seres humanos, encadenados a la misma coyunda del asesinato, acumulaban la sociedad partida en dos y enfurecida, o el garañón de látigos, en su enorme luto del mundo. (...)

Todos los caminos de todos los destinos de la tierra van a dar
al mar, Valparaíso. (...)

No buses corren, buques por las vías públicas de tu oceanografía: “el callejón de los
pimientos” o la “Subida de la Calagua”, que es la canilla de la puñalada y el cuero del viejo poeta Zoilo Escobar bracea nadando adolescencia abajo, las mareas de la Gran Mar Océano del Sur, desde su tumba verde o como musgoso de placton famoso; Carlos de Rokha nació y cantó muy grandes poemas adentro del complejo de tu pecho naviero, clavada la proa en los arcanos de la inmortalidad herida; y Tomás su hermano, rugía a la vida finita en la subida del Membrillo, arriba, ¡oh! Divino Valparaíso amigo, lo mismo, exactamente lo mismo, cuando el huaso a caballo domina la montura y la cabalgadura o cuando, bramando, la mula difunta lo patea o lo bostea contra su sombra, sí, en ti, “puerto viento”, puerto de hueso, puerto de fierro y lágrimas, aprendió a vivir y morir, colosal, con los dos años tronchados, a la vanguardia de la marinería de antaño. (...)

La oceanografía no es tu régimen, lo es la cantidad oceánica, la cual da la calidad
oceánica, transformándose y ordenándose y superándose
en tu estupendo poderío
espantoso, como un “Dios” decapitado, como un ataúd que se parase de repente y
se pusiera a gritar y a llorar como un tomo de poemas, solo.



martes 25 de agosto de 2009

CANTO DEL MACHO ANCIANO. Por Pablo de Rokha


CANTO DEL MACHO ANCIANO. Por Pablo de Rokha

Pablo de Rokha, Premio Nacional de Literatura 1965. Presentación de Jorge Teillier, publicada en el Boletín de la Universidad de Chile, diciembre de 1965. El poeta Pablo de Rokha, que este año obtuvo el Premio Nacional de Literatura, es un escritor que cuenta a su haber creador con cincuenta años de labor literaria y más de treinta libros publicados, todo lo cual le daba de sobra derecho a la máxima recompensa literaria del país.

Pablo de Rokha [que figuraba ya en Selva lírica, la siempre citada antología de 1917] irrumpe de cuerpo entero con una obra de excepción, Los gemidos [1922]. Desde este momento el poeta no pasará ya inadvertido. Su aporte no era la quiebra del verso libre [ya hecha por Pedro Prado en 1908 con sus Flores de cardo] ni la expresión de la transformación del mundo por la imagen [iniciada por Huidobro en El espejo de agua, 1916], sino la amalgamación de un desenfadado ímpetu verbal con el acarreo de todos los materiales reputados hasta entonces como antipoéticos. Irrumpen juntos 'el barro y las rosas', al decir del novel poeta de aquel entonces Pablo Neruda, en una nota crítica de Claridad, la revista de los estudiantes. Es un caudaloso torrente en el cual un Yo hipertrofiado se revela en una dicción a veces trabajosa, pero que arrastra en un torrente conmovedor los dichos y hechos de nuestra tierra y de sus hombres. Pablo de Rokha tiene la virtud de concitar la más decidida animadversión o la admiración más rendida ['este es un poema que hay que leer de rodillas', dice el poeta Mahfud Massis*, yerno suyo, al referirse al Canto del Macho Anciano]. Sus antiapologistas suelen coincidir en un punto: 'un poeta cuyos versos buenos son como hallar -y se halla- una aguja en un pajar, demasiado hablante, siempre lanzando peñascos de la misma dimensión'.

Sin embargo, si se accede a leer su copiosa obra, se ve una evolución en espiral.

Del anarquismo inicial [expresado en su libro de ensayos Heroísmo sin alegría, 1927] en donde define al comunismo como 'cosa de cerdos', deriva a un tono de epopeya popular a través de un personaje rabelesiano: Escritura de Raimundo Contreras -que continúa en parte de su obra actual. Luego siente el impacto del comunismo y se incorpora a la lucha política, lo que se refleja en su obra especialmente a partir de Canto de trinchera [1933], culminando en su último libro Estilo de masas. Por otra parte [y esto es un peligroso clisé donde frecuentemente se quiere encarcelar al poeta], Pablo de Rokha es el cantor de las comidas y bebidas de nuestra tierra, partiendo -como él mismo lo ha dicho- de que se ha bebido y comido a casi todo Chile. Su vida trashumante, de vendedor de sus propios libros, le ha dado un conocimiento minucioso del país, y ha hecho que se transforme -para el vulgo- en una especie de Gargantúa. Pero pensemos que, esencialmente, Pablo de Rokha es un hombre del viejo Chile central, nacido en una época todavía patriarcal, en un país que aún era 'rector en América Latina', con una moneda fuerte, con confianza en sí mismo [no existía aún el complejo del subdesarrollo, estimulado por nuestros subdesarrollados economistas]. Era un Chile dionisíaco, cuya personalidad está reflejada con real originalidad en de Rokha:

Y, ¿qué me dicen ustedes de un costillar de chancho con ajo, picantísimo, asado en asador de maqui, en junio, a las riberas del peumo o la patagua o el boldo que resumen la atmósfera dramática del atardecer lluvioso de Quirihue o de Cauquenes, / o de la guanaco en caldo de ganso, completamente talquina o licantenino de parentela?,

La chichita bien madura brama en las bodegas como una gran vaca sagrada, / y San Javier de Linares ya estará dorado, como un asado a la parrilla, / en los caminos ensangrentados en abril, la guitarra / del otoño llorará como la mujer viuda de un soldado, / y nosotros nos acordaremos de todo lo que no hicimos o pudimos y debimos y quisimos hacer, como un loco / asomado a la noria vacía de la aldea...

Sí, un gran dionisíaco, pero torturado por la certidumbre de que ese mundo patriarcal es un mundo en ruinas, y de que su camino debe ser otro; que abandona ese mundo, así como abandona el de la iglesia que atrapó su adolescencia ['Primero me agarró, por adentro, la Iglesia Católica, el Seminario, su manotada más pálida y su día domingo en lúgubre...'], de ahí a entonces se incorpora a una interpretación del mundo contemporáneo, trata de abrazar todos los tiempos, todos los países, todos los fenómenos históricos. De esa poesía épica, en tono mayor [tildada de monocorde], nacen a veces grandes descripciones, como aquella de Lenguaje del continente [1943] cuya descripción de los EE.UU. no vacilamos en estimar como de mayor intensidad que la de Howl de Allen Ginsberg, que tanta conmoción causa en muchos círculos poéticos de América Latina. Veamos un trozo:

...He mirado bajar a patadas al capitán negro con sus condecoraciones / de héroe nacional todo de luto desde los / tranvías de ajedrez del Washington infernal y asesinarlo / entre los oros pálidos de P. Street, en Dupont-Cercle, / he mirado los hoteles cósmicos de Miami albergar gangsters / y estrellas de Hollywood, / banqueros, prostitutas, obispos y diplomáticos, echando con / asco al varón de color, / y comer basura en New Orleans a los viejos judíos que / huían de Chicago acosados como estropajos por las jaurías inmundamente / borrachas del Ku-Klux-Klan, abrigándose el estómago con los poemas / de Cari Sandburg con el delirio genital religioso del Sinaí / ardiendo.

Pero este poeta épico da también en ocasiones las más hermosas notas líricas. Recordemos ese tan citado poema 'Círculo':

Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente / como la eternidad encima de los muertos / recuerdo que viniste y has existido siempre / mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres, / toda la especie humana se lamenta en tus huesos.

En fin, el Premio Nacional ha venido a señalar a la atención publica
y a dar una suerte de inmortalidad a un poeta que ha recorrido todo Chile con gran amor, y 'ganándose la vida a patadas', como él mismo lo ha dicho. Que ha hecho de su poesía tanto su expresión vital como un arma de combate. Que como la mayor parte de los poetas de Chile, ha vivido con máxima modestia. A un poeta que lo ha sido toda una larga y azarosa vida.

CANTO DEL MACHO ANCIANO. Pablo de Rokha

Sentado a la sombra inmortal de un sepulcro,
o enarbolando el gran anillo matrimonial herido a la manera de palomas
............... que se deshojan como congojas,
escarbo los últimos atardeceres.
Como quien arroja un libro de botellas tristes a la Mar-Océano
o una enorme piedra de humo echando sin embargo espanto a los acantilados
............... de la historia
o acaso un pájaro muerto que gotea llanto,
voy lanzando los peñascos inexorables del pretérito
contra la muralla negra.
Y como ya todo es inútil,
como los candados del infinito crujen en goznes mohosos,
su actitud llena la tierra de lamentos.
Escucho el regimiento de esqueletos del gran crepúsculo,
del gran crepúsculo cardíaco o demoníaco, maníaco de los enfurecidos ancianos,
la trompeta acusatoria de la desgracia acumulada,
el arriarse descomunal de todas las banderas, el ámbito terriblemente pálido
de los fusilamientos, la angustia
del soldado que agoniza entre tizanas y frazadas, a quinientas leguas abiertas
del campo de batalla, y sollozo como un pabellón antiguo.
Hay lágrimas de hierro amontonadas, pero
por adentro del invierno se levanta el hongo infernal del cataclismo personal,
............... y catástrofes de ciudades
que murieron y son polvo remoto, aúllan.
Ha llegado la hora vestida de pánico
en la cual todas las vidas carecen de sentido, carecen de destino, carecen de
estilo y de espada,
carecen de dirección, de voz, carecen
de todo lo rojo y terrible de las empresas o las epopeyas o las vivencias ecuménicas,
que justificarán la existencia como peligro y como suicidio; un mito enorme,
equivocado, rupreste, de rumiante
fue el existir; y restan las chaquetas solas del ágape inexorable, las risas caídas
y el arrepentimiento invernal de los excesos,
en aquel entonces antiquísimo con rasgos de santo y de demonio,
cuando yo era hermoso como un toro negro y tenía las mujeres que quería
y un revólver de hombre a la cintura.

Fallan las glándulas
y el varón genital intimidado por el yo rabioso, se recoge a la medida del abatimiento
............... o atardeciendo
araña la perdida felicidad en los escombros;
el amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados;
yo ando lamiendo su ternura,
pero ella se diluye en la eternidad, se confunde en la eternidad, se destruye en
............... la eternidad y aunque existo porque batallo y 'mi poesia es mi
............... militancia',
todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando desde la otra orilla.
Busco los musgos, las cosas usadas y estupefactas,
lo postpretérito y difícil, arado de pasado e infinitamente de olvido, polvoso
y mohoso como las panoplias de antaño, como las familias de antaño
...............como las monedas de antaño,
con el resplandor de los ataúdes enfurecidos,
el gigante relincho de los sombreros muertos, o aquello únicamente aquello
que se está cayendo en las formas,
el yo público, la figura atronadora del ser
que se ahoga contradiciéndose.

Ahora la hembra domina, envenenada,
y el vino se burla de nosotros como un cómplice de nosotros, emborrachándonos,
...............cuando nos llevamos la copa a la boca dolorosa,
acorralándonos y aculatándonos contra nosotros mismos como mitos.

Estamos muy cansados de escribir universos sobre universos
y la inmortalidad que otrora tanto amaba el corazón adolescente, se arrastra
como una pobre puta envejeciendo;
sabemos que podemos escalar todas las montañas de la literatura como en la
..............juventud heroica, que nos aguanta el ánimo
el coraje suicida de los temerarios, y sin embargo yo,
definitivamente viudo, definitivamente solo, definitivamente viejo, y apuñalado
de padecimientos,
ejecutando la hazaña desesperada de sobrepujarme,
el autorretrato de todo lo heroico de la sociedad y la naturaleza me abruma;
¿qué les sucede a los ancianos con su propia ex-combatiente sombra?
se confunden con ella ardiendo y son fuego rugiendo sueño de sombra hecho de sombra,
lo sombrío definitivo y un ataúd que anda llorando sombra contra sombra.
Viviendo del recuerdo, amamantándome
del recuerdo, el recuerdo me envuelve y al retornar a la gran soledad de la adolescencia,
padre y abuelo, padre de innumerables familias,
rasguño los rescoldos, y la ceniza helada agranda la desesperación
en la que todos están muertos entre muertos,
y la más amada de las mujeres, retumba en la tumba de truenos y héroes
labrada con palancas universales o como bramando.
¿En qué bosques de fusiles nos esconderemos de aquestos pellejos ardiendo?
porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando lo hicimos todo, lo quisimos
..............todo, lo pudimos todo y se nos quebraron las manos,
las manos y los dientes mordiendo hierro con fuego;
y ahora como se desciende terriblemente de lo cuotidiano a lo infinito, ataúd por ataúd,
desbarrancándonos como peñascos o como caballos mundo abajo,
vamos con extraños, paso a paso y tranco a tranco midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
y de ahí entonces la prudencia que es la derrota de la ancianidad;
vacias restan las botellas,
gastados los zapatos y desaparecidos los amigos más queridos, nuestro viejo tiempo, la época
y tu, Winétt, colosal e inexorable.
Todas las cosas van siguiendo mis pisadas, ladrando desesperadamente,
como un acompañamiento fúnebre, mordiendo el siniestro funeral del mundo,
..............como el entierro nacional
de las edades, y yo voy muerto andando.
Infinitamente cansado, desengañado, errado,
con la sensación categórica de haberme equivocado en lo ejecutado o desperdiciado
..............o abandonado o atropellado al avatar del destino
en la inutilidad de existir y su gran carrera despedazada;
comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo, el suicida que apostó su destino
..............a la baraja
de la expresionalidad y lo ganó perdiendo el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros, el vagabundaje y la retreta apolillada en los extramuros.
Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo siempre y el vendaval desenfrenado
..............que yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!
A la manera de la estación de ferrocarriles,
mi situación está poblada de adioses y de ausencia, una gran lágrima enfurecida
derrama tiempo con sueño y águilas tristes;
cae la tarde en la literatura y no hicimos lo que pudimos,
cuando hicimos lo que quisimos con nuestro pellejo.
El aventurero de los océanos deshabitados,
el descubridor, el conquistador, el gobernador de naciones y el fundador de
..............ciudades tentaculares,
como un gran capitán frustrado,
rememorando lo soñado como errado y vil o trocando en el escarnio celestial del vocabulario
espadas por poemas, entregó la cuchilla rota del canto
al soñador que arrastraría adentro del pecho universal muerto, el cadáver de
..............un conductor de pueblos,
con su bastón de mariscal tronchado y echando llamas.




viernes 7 de agosto de 2009

Pablo De Rokha - Canal San Carlos - programa poesía